Si la pregunta es cómo vamos a cargar miles de coches eléctricos en la calle, Portugal cree tener la respuesta: farolas

  • Portugal está probando una solución que ya intentó Valencia en 2021 y que se tuvo que retirar por legislación

  • La recarga en las farolas está siendo especialmente exitoso en Reino Unido

Farola
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Al cierre del pasado mes de febrero, últimos datos reportados por ACEA, en España se habían vendido 162.643 coches, un 8% más que el año anterior. En Portugal, sin embargo, las ventas han caído un 3% y se han quedado en 33.967 unidades en los dos primeros meses del año.

Nada especialmente relevante salvo que miremos a los coches eléctricos. Entre enero y febrero, España había registrado 11.124 vehículos de este tipo. Portugal sumó 7.211. Es decir, a pesar de que España vendió casi cinco veces más coches que nuestro país vecino en los dos primeros meses del año, las cifras de eléctricos no son tan dispares.

Para reflejar mejor su impacto debemos echar un vistazo a su cuota de mercado. Hasta el cierre de febrero, el 6,8% de las ventas en España la acumulaban coches eléctricos. Para entonces, Portugal ya se encontraba en el 21,2%.

El país se ha convertido en una referencia dentro del mercado europeo del automóvil. De hecho, Portugal se codea con lo más selecto de la Unión Europea cuando se trata de comprar coches eléctricos. Dinamarca, Finlandia o Finlandia tienen mejores cifras pero entre aquellos que venden mayor volumen total de vehículos, sólo Bélgica (33,1%) y Países Bajos (35,2%) tienen mejor cuota de mercado.

Poco a poco, Portugal se va encontrando con problemas que tiene que ir resolviendo. Y Reino Unido, donde el coche eléctrico se mueve en cifras muy similares en cuota de mercado que nuestro vecino, está siendo su espejo. Porque ambos están aplicando una solución que vimos hace años en Países Bajos y empieza a extenderse.

Hacer de cada farola un enchufe.

Una solución alternativa

¿Tienes un garaje? Si es así y haces un buen puñado de kilómetros al día, el coche eléctrico es la mejor solución. No es algo subjetivo. Si sacas la calculadora es muy fácil empezar a echar cuentas. A igualdad de precio entre un coche de gasolina y un eléctrico, este último es siempre más rentable.

Y si quieres calcular cuánto tardarías en amortizar un posible sobrecoste, también es fácil echar cuentas.

Un coche eléctrico se mueve en ciudad entre 16-18 kWh/100 km sin ser demasiado optimistas. Una recarga a 10 céntimos/kWh te permitirá recorrer 100 kilómetros gastando entre 1,60 y 1,80 euros. Tanto ese consumo como el precio del kWh no es especialmente optimista y se pueden encontrar coches que se muevan por debajo de esas cifras con tranquilidad y, así mismo, encontrar tarifas más baratas.

A día 3 de abril de 2025, el coste medio de la gasolina 95 en España es de 1,528 euros/litro. Suponiendo un buen consumo de 5 l/100km, hablamos de gastarnos más de 7,50 euros para hacer el mismo recorrido. Hablamos de 9,00 euros si el coche consume un litro más y nos iríamos por encima de los 10 euros si alcanzamos (o nos acercamos) a los 7 l/100 km de media.

Pero estas cifras son para quienes tienen garaje. Uno de los problemas que tiene que solucionar el coche eléctrico es cómo vamos a cargar el coche cuando un usuario no tenga garaje. En ese caso, podremos ir, como vamos a una estación de servicio, y cargar el coche una vez a la semana en un punto de recarga más o menos rápido. Una solución que sigue siendo poco atractiva frente a lo que se tarda en rellenar el depósito de la gasolina.

Ante este reto, en Portugal y Reino Unido han empezado a copiar algo que se lleva viendo en Países Bajos desde hace años: utilizar las farolas.

Ambos países han empezado a instalar puntos de recarga en estos puntos de luz que, además de alumbrar la calle ahora también alumbran las baterías de los coches eléctricos. Ofrecen potencias muy bajas pero lo suficientemente interesantes como para que alguien que aparque en la calle pueda cargar una parte sustancial de la batería mientras duerme.

La solución parece especialmente interesante para un país que es líder en el uso de las farolas. Tan líder que en 2022 se consideraba a España como el país que más luz viaria derrocha. Tenemos muchos puntos de luz y emiten un haz lumínico demasiado potente. Es un problema que viene de lejos, en 2017 ya se consideraba que nuestro país era uno de "los más brillantes" del mundo. Lo que en este caso no eran palabras elogiosas.

Para reflejar el derroche, en Icon Design ponían el ejemplo de Las Menas, un barrio de Serón, en la sierra de los Filabres (Almería). Allí sus vecinos pueden disfrutar de iluminación toda la noche. O la disfrutarían si, al menos, viviera una sola persona porque sus calles siempre están vacías pero las aceras están perfectamente iluminadas.

Sin embargo, la solución de instalar enchufes en las farolas no ha calado en España. Explican en El País que Valencia ya lo intentó con unas pocas de ellas en 2021 pero que el ejemplo no cuajó. De hecho, los 22 puntos de recarga instalados en farolas tuvieron que ser retirados porque el Servicio Territorial de Industria valenciano “consideró que los puntos de recarga debían ser independientes del alumbrado público y nos obligó a separarlos”, explica Luisa Notario, la concejala que promovió la acción con fondos europeos, al diario.

A las farolas se las dotó de un enchufe y se conectaron con la aplicación de Iberdrola. Así se podía dejar cargando un coche toda la noche y se sacaba partido a un vehículo que, de todas maneras, iba a estar estacionado en la calle. El problema, explican al medio, es la legislación.

Tal y como están las cosas, "se impide la reventa de energía, con lo que se aísla ese suministro. Si quieres venderla hay que poner un segundo contador. Y eso complica mucho las cosas", señala Jorge Morales, director de Próxima Energía. En Portugal, sin embargo, las cosas son muy diferentes. Ya hay en marcha un proyecto piloto con Galp a imagen y semejanza del que ha llevado a Reino Unido a poner más de 20.000 puntos de carga lenta en las calles.

La idea ha ido calando y es una buena alternativa a la carga rápida (más propia de las carreteras) porque un coche cargando a 7,4 kW de potencia necesita entre siete y 10 horas para cargar la batería por completo de un coche. Con una batería de 60 kWh y moviéndose con un consumo en ciudad de 15 kWh, una noche le daría para hacer unos 400 kilómetros antes de volver a enchufarse a la farola.

Además, un punto de carga con potencia tan baja es lo suficientemente atractivo como para competir con la gasolina en precio.

Pero, eso sí, también se han recogido quejas. En Híbridos y Eléctricos señalan que en Reino Unido se han registrado múltiples críticas de algunos usuarios porque el mantenimiento no era el correcto y sin una buena instalación, los enchufes dejaban de entregar luz al vehículo cuando los temporales se acumulan.

Foto | Ubitricity

En Xataka | He vivido en primera persona todos los males de las cargas del coche eléctrico. Estos son mis consejos

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