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El cabo suelto en el caso Errejón: lo que puede contar Loreto Arenillas
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Consecuencias de un cese

El cabo suelto en el caso Errejón: lo que puede contar Loreto Arenillas

El fuego que ha generado en las izquierdas la marcha de Errejón no termina de apagarse. Hay dudas sobre el conocimiento que tenían las distintas formaciones del comportamiento del portavoz parlamentario

Foto: Loreto Arenillas en una manifestación contra la violencia hacia las mujeres en noviembre de 2023. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
Loreto Arenillas en una manifestación contra la violencia hacia las mujeres en noviembre de 2023. (Europa Press/Alejandro Martínez Vélez)
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La marcha de Íñigo Errejón está dejando víctimas colaterales. Sumar ha cesado a Marta Sanchiz Abraldes, su exdirectora de gabinete, en un intento de cerrar la crisis y de acallar las críticas por un posible encubrimiento del exportavoz parlamentario.

Más Madrid también está en esa tesitura, pero con un problema añadido: el señalamiento de Loreto Arenillas como única responsable se le puede acabar volviendo en contra, en la medida en que la exdiputada no dejará las cosas en un simple comunicado. Pretende hacer valer sus derechos, que entiende vulnerados, ya que fue cesada sin posibilidad de defensa, lo que entiende como un abuso de autoridad por parte de Más Madrid.

Arenillas fue acusada de haber minimizado y ocultado a la dirección el incidente de abuso sexual de hace un año en Castellón que tuvo a Errejón como protagonista. En su comunicado de respuesta, Arenillas volvió las acusaciones contra Manuela Bergerot, entonces secretaria de organización del partido y actual portavoz del grupo parlamentario: aseguró haber puesto en su conocimiento los hechos, además de haber informado a Cristina Castillo, la secretaria de feminismos. La exdiputada en la Asamblea afirmó que la dirección del partido no consideró relevante lo acontecido y decidió no activar los procedimientos establecidos en los Estatutos.

Foto: Elisa Mouliaá, en una imagen de archivo. (Getty/Samuel de Roman)

De fondo, está la disputa sobre si Más Madrid conocía las formas de actuar con las mujeres de Errejón y si, a pesar de ello, le mantuvieron porque era un valor político para el partido, como señaló Tania Sánchez, o si no se habían recibido señales de alerta. En la rueda de prensa en que Rita Maestre, Mónica García y Bergerot ofrecieron explicaciones, fueron preguntadas acerca de si Arenillas había informado o no. La respuesta de Bergerot fue la siguiente:

“Ehhh… Cuando… Insisto en las palabras primeras que ha dicho Mónica García, hemos sido y vamos a ser implacables siempre con las agresiones sexuales vengan de donde vengan y sea quien sea el agresor. Evidentemente, estamos demostrando, y además estamos dando cuenta de ello ahora, de todas las actuaciones y las medidas que tomamos inmediatamente, como la petición del cese de la portavocía de Íñigo Errejón, como destituir a Loreto Arenillas de todos sus cargos orgánicos y como diputada del grupo parlamentario de Más Madrid en la Asamblea de Madrid. Pero, efectivamente, cuanto te enteras de que una persona cercana comete actos como los que estamos descubriendo, es imposible no mirar atrás y pensar que en algo hemos fallado y a la vista está que todos hemos fallado como partido y como sociedad”.

La explicación dubitativa e insuficiente de Bergerot no despeja ninguna duda; más bien al contrario, las aumenta.

Ganar por un lado, perder por otro

Desde que comienza a circular la información en el Instagram de Cristina Fallarás hasta la marcha de Errejón el jueves pasado, hay un momento de indecisión, porque se desconoce qué repercusión tendrán unas acusaciones anónimas. Dado el precedente de Castellón, se piensa en un primer instante en que todo puede diluirse. Pero el asunto crece y, en una cuenta de Twitter, también anónima y posteriormente borrada, hay varios usuarios de la plataforma que identifican a Errejón como el autor de los hechos relatados en los posts. En Sumar, como describió Yolanda Díaz en su comparecencia de este lunes, se valora la situación, pero se insiste en que, sin mediar denuncia en el juzgado, los protocolos internos no podían activarse. Urtasun y Mónica García dirigen las operaciones con mucha tensión entre ambos y con Díaz en la distancia. Cuando ya parece claro que el asunto no se detendría, se cesa a Errejón.

La caída de Errejón era bien vista en Más Madrid, también porque contribuía a debilitar a Yolanda Díaz, con quien las relaciones eran malas

Mientras tanto, en Más Madrid se observaban los acontecimientos con una sensación ambigua, porque había mucho oleaje de fondo. La mala relación entre Sumar y la formación madrileña era un hecho, como la gran distancia existente entre Mónica García y Yolanda Díaz. El alejamiento de Errejón con el partido que fundó era también muy notable. De modo que una caída del portavoz que al mismo tiempo debilitase a la ministra de Trabajo y a quienes la rodean era percibida como positiva. Más Madrid presionó para su salida.

Sin embargo, lo que ganaba por un lado, lo perdía por otro. El asunto podía acabar afectándoles directamente por las acusaciones de abuso que se habían producido un año antes en Castellón, cuando Errejón pertenecía orgánicamente a Más Madrid. La mediación de Arenillas logró detener el asunto. Pero los hechos se produjeron en junio de 2023, en vísperas de unas elecciones generales que parecían complicadas para las izquierdas y para las que Errejón estaba haciendo una campaña muy activa. No era el mejor momento para que saltase un escándalo, por lo que se hace extraño pensar que un asunto de esa relevancia en ese instante no fuera considerado por los cargos del partido.

Las salidas nocturnas

La carta de dimisión de Errejón es relevante en este asunto, no solo por los términos con que explica sus acciones, ampliamente criticados, sino por el hecho de que reconoce dificultades psicológicas y una mala conducta continuada. Al hacerlo de esta manera, no dibujaba un perímetro de seguridad acerca de una acción concreta, sino que abría mucho el abanico temporal, lo suficiente como para que las sospechas de que su ámbito político estaba al tanto se multiplicaran.

Y es difícil que fuera de otra manera, a juzgar por lo que señala Arenillas, y por lo que puede contar cuando realice declaraciones públicas. Desde Más Madrid y desde Sumar se ha insistido en que los problemas de conducta de Errejón circulaban por dos caminos: una vida nocturna desordenada, con problemas incluso de adicción, y el de las agresiones sexuales; conocían los primeros, de los que estaba tratándose, e ignoraban los segundos.

La gente que rodeaba a Errejón en sus salidas era del círculo de Más Madrid y de Más País

Sin embargo, hay un cabo suelto que da credibilidad a lo señalado por Arenillas. Hubo otro incidente, el 2 de mayo de 2021, que terminó en un juicio. Un varón de 67 años, a las 22:50 de la noche, intentó hacerse una foto con el dirigente político cuando este caminaba con un grupo de amigos por las calles de Lavapiés. La petición derivó en una denuncia, según la cual Errejón habría agredido al hombre con (lo que se dio en llamar) una “patada voladora”. Los hechos llegaron a los tribunales, que absolvieron al político. En esa noche, entre otros, le acompañaban Alberto Oliver, exdiputado en la Asamblea de Madrid y actual director de la Fundación CSAI (cuya presidencia ostenta la ministra de Sanidad), y Héctor Tejero, secretario de estrategia política de Más Madrid y responsable de salud y cambio Climático en Sanidad. Ambos pertenecían entonces al círculo cercano de Errejón.

Foto: Loreto Arenillas. (Más Madrid)

Este hecho tiene relevancia en la medida en que la conducta desordenada del expolítico tuvo lugar durante bastante tiempo y, afirman fuentes del entorno entonces cercano a Errejón, se agudizó durante la pandemia. Eso incluía situaciones de tensión durante sus salidas nocturnas, de las que el incidente de la “patada voladora” fue una más, que hacían evidentes los problemas por los que estaba atravesando. Es difícil creer que las personas que entonces le rodeaban pudieran desconocer las señales de una conducta sostenida en el tiempo, y esas personas eran la mayoría del círculo político de Más Madrid y de Más País; dos de ellas trabajan actualmente en el ministerio de Sanidad. Desde Sumar llegaron a afirmar que quienes estaban realmente al tanto del inadecuado comportamiento de Errejón con las mujeres “eran Más Madrid y Más País”.

Errejón no caerá solo

Loreto Arenillas puede ser un problema para la formación de García y de Bergerot, en la medida en que sea capaz de demostrar que los protocolos fallaron y no fue por su culpa. Vistas las explicaciones dadas hasta la fecha, la escasamente convincente respuesta de Bergerot y el papel principal que Mónica García jugaba en la formación, quedan muchas dudas en el aire que Arenillas puede hacer más profundas. Pero, si eso ocurre, será muy difícil que no arrastre también a Sumar.

De modo que Sumar y Más Madrid están a la defensiva y tratan de hacer ver a sus votantes que no conocían en absoluto las acciones del portavoz de unos y fundador de otros; IU afirma que Errejón nunca perteneció a su espacio y siempre fue hostil con ellos; Comunes miran para otro lado; Podemos deja en el aire un poso de venganza fría. Este asunto no parará aquí, en la medida en que, además de las repercusiones personales y dependiendo de lo que se demuestre que unos y otros sabían o desconocían, tendrá peso en ese complejo proceso de reinvención del espacio ocupado por Sumar y de recomposición de la izquierda. La caída de Errejón arrastrará a unas cuantas figuras políticas consigo.

La marcha de Íñigo Errejón está dejando víctimas colaterales. Sumar ha cesado a Marta Sanchiz Abraldes, su exdirectora de gabinete, en un intento de cerrar la crisis y de acallar las críticas por un posible encubrimiento del exportavoz parlamentario.

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